martes, 3 de agosto de 2010

El Westie en el cine: "Bobby, el guardián del cementerio"

The Adventures of Greyfriars Bobby es el título original de la película, que en español se traduce como "Bobby, el guardián del cementerio". Es un filme para toda la familia, de origen escocés, exhibido en salas de cine de Estados Unidos el año 2005, y en el 2006 en Reino Unido. La película fue dirigida por John Henderson, la que se desarrolla en la ciudad escocesa de Edimburgo.

La película cuenta la historia de un perrito de la raza West Highland White Terrier (no coincide con el de la historia real, ya que era un Skye Terrier) de nombre Bobby, quien permanece junto a la tumba de su amo muerto. Bobby, debido a su fidelidad incondicional, espera que se produzca un milagro, que su amo regrese o resucite, y deberá soportar las inclemencias del tiempo, pasando inviernos enteros recostado sobre la fría tumba de su amo y también el ser espantado del lugar todos los días por el encargado del cementerio.

Su querido amo era un policía de Edimburgo llamado John Grey, quien en vida le permitió a su perrito que hiciera amistad con un niño silencioso de nombre Ewan.

El cuidador del cementerio Greyfriars, James Brown, con el tiempo le toma cariño a Bobby y le proporciona alimento y protección. Más tarde, la promulgación de una nueva ley para perros en Escocia atenta contra la vida de Bobby, y Ewan hará todo lo posible para salvar al perro, e incluso acudiendo ante el intendente de Edimburgo.


Si bien la película está basada en una historia real, en ésta el perro de nombre "Bobby" era en realidad un Skye Terrier (raza canina originaria de la isla del mismo nombre), en Edimburgo, Escocia. Un humilde jardinero, de nombre Jonh Grey o Jock conoció a Bobby cuando se tuvo que trasladar con toda su familia a la capital y allí debió abandonar su oficio y dedicarse al cuidado de los vecinos como policía. Día tras día Bobby acompañó a John en sus jornadas laborales como policía, participando de las patrullas como un agente más. La dupla atrajo la mirada y simpatía de todos los vecinos.
Llegó a Edimburgo un capitán de la marina británica, quedando encantado por la belleza del lugar, pero notó que le hacía falta algo: toda la población usaba relojes y también había relojes en los edificios públicos, pero todos ellos marcaban diferentes horas. Por ello, al año, dicha anomalía fue subsanada por él: para que todos los pobladores ajustaran sus relojes a una misma hora, dispuso que todos los días a las trece horas en punto, desde la explanada del Castillo de Edimburgo se dispararan una serie de cañonazos para marcar la hora mencionada, costumbre que hasta aún hoy continúa. En esta tarea participaba John Grey, acompañado por su perro Bobby y el que realizaba los disparos era el sargento Scott, quien también se encariñó mucho con Bobby.
John había contraído tuberculosis, enfermedad que sólo Bobby conocía cuando sufría accesos de tos. Su padecimiento llegó a su fin el 15 de febrero de 1858. Se decidió enterrarlo a las 13.00 horas, en el cementerio de Greyfriars, para rendirle homenaje. Bobby sin comprender lo sucedido, se ocultó entre las tumbas, y cuando todos dejaron el lugar se acurrucó sobre la tumba de su amigo. El cruel invierno lo hacía tiritar y su mirada recorrió las lápidas con profunda desolación hasta que el cansancio lo venció y por fin quedó dormido. A la mañana siguiente, James Brown, el anciano jardinero de la iglesia y cuidador del cementerio, encontró al perrito durmiendo arriba del sepulcro. La escena estremeció su corazón y a pesar de la pena que le causaba verlo allí debió echarlo, ya que estaba prohibido el acceso de perros. Pero cuando caía la noche, Bobby regresaba a la tumba de de su amo y allí dormía hasta el día siguiente. Cada día se repetía la misma escena, el viejo James corría a Bobby, y por la noche regresaba.
Bobby resistía el frío intenso de la noche y se acurrucaba sobre sí, entibiando la tumba de su amigo. Varios que lo conocían iban por él y lo llevaban a sus casas, pero Bobby siempre escapaba y regresaba al mismo lugar. Brown terminó encariñándose con el perrito y dejó que permaneciera sobre la tumba de su amigo, arriesgando su puesto de trabajo con ello. La gente también le tenía mucho aprecio y le llevaba comida y agua. Los religiosos de la Iglesia de Greyfriars, resignados ante la insistencia de Bobby, decidieron permitirle su presencia en el lugar. Así, Bobby se convirtió en el Guardián de los Muertos, ya que en aquellos tiempos no faltaban los ladrones de cadáveres y de tumbas. Con el tiempo, comenzó a sentir el peso de la soledad y con los cañonazos de las trece horas acudía al Café Traills, un lugar al que solía ir con su amo en tiempos felices. El dueño del café, conociendo su historia, comenzó a servirle un rico almuerzo cada día, disponiendo un plato especial para él.
En el año 1867, ante el aumento de perros callejeros, portadores de rabia a veces, enfermedad en ese entonces mortal para los humanos, los gobernantes de Edimburgo decretaron la obligatoriedad de matricular a todos los perros de la ciudad y los que no estuvieran registrados serían ejecutados. Todos amaban a Bobby, quien corría el peligro de ser atrapado y ejecutado. Entonces, el Lord Provost de Edimburgo, sir William Chambers, lo adoptó como propio y le puso un collar con una placa que rezaba: "Greyfriars Bobby from the Lord Provost, 1867 - Licensed". Luego, sir Chambers ordenó construir una caseta junto a la tumba de John Grey, su amo, para que pudiera refugiarse en los días de frío intenso. El 14 de enero de 1872, a los 14 años de edad, Bobby cerró sus ojos para siempre, murió mientras dormía. El pueblo decidió enterrarlo en el cementerio de Greyfriars, a pocos metros de la sepultura de Jhon Grey. A su vez, la baronesa Angela Georgina Burdett-Coutts, le pidió al artista William Brody que hiciera una escultura en bronce para que sea recordado por siempre: el 15 de noviembre de 1873 se inauguró el monumento en la cuesta de Candlemakers, a pocos metros de la entrada del cementerio y enfrente del Café Traills, que en la actualidad lleva el nombre de Bobby's Bar. El plato en el comía Bobby y su collar se exponen en Hunt Hose Museum, museo dedicado a la historia de Edimburgo.
En la actualidad la fama de Bobby compite con la del Castillo de Edimburgo. Y un dato más, los británicos en su honor llaman a los policías Bobby.

Por Laura


domingo, 1 de agosto de 2010

Westies Ganadores en la Exposición Internacional Julio 2010


El de la foto (arriba) fue el ganador del grupo III (Terriers) en la Exposición Internacional "Américas y el Caribe 2010", que se llevó a cabo del 15 al 18 de julio, en la categoría Adultos, mejor de raza, (241) "DARTAGNAN BLANC D´ AURILLAC", Hijo de Alborada Lord Evans y de Cap Ou Pas Cap Du Moulin, cuyo criador y propietario es Ajair Forti.



En la categoría Jóvenes fue seleccionado en tercer lugar (240) "ARES DE LOS MANSITOS", ejemplar macho, hijo de Alborada Toslstoi y y Alborada Nice - Day, propiedad de Alexis Herrera y de la criadora Yanina Faloppo. (Ver foto).

jueves, 22 de julio de 2010

Verlos crecer es maravilloso!!!

Hace tiempo que tenía ganas de compartir estas fotos con los que nos visitan, porque ellos son nuestros ositos blancos, que a medida que crecen nos hacen sentir orgullosos de lo bien que hacemos las cosas, con amor, responsabilidad y dedicacion. Además, en ellos se traduce la pasión que sentimos por esta raza, su inteligencia, picardía, astucia y belleza.

No paran de hacer travesuras, son intrépidos y curiosos y eso los lleva a correr algunos riesgo en el diario descubrimiento del pequeño mundo que los rodea.

Todos ellos aman el agua, dos de ellos ya debieron nadar por instinto, porque corriendo a un gato, cayeron dentro de la piscina de aguas profundas, en pleno invierno!. Pero como hacen honor a la raza, son muy fuertes, salieron ilesos, solo fue "un chapuzón en agua helada", y la inteligencia que tienen los orientó hacia las escaleras que nunca antes habían usado.

También ya se perfila en ellos la personalidad que tendrán de adultos, el machito, "Junior" tiene un carácter muy similar al de su papá, un poquito más dominante tal vez, protesta cuando alguna de sus hermanas se acuesta en su cucha, sólo está dispuesto a compartir con su mamá, a ella le permite todo.

Y la madre no tiene respiro con tantos traviesos dando vueltas, a los que también regaña cuando se pelean entre sí. Pero ella en el fondo también es una cachorra, porque lo que nuncan pierden los westies es su alegría y ganas de jugar. Pronto subiré algunas fotos de la hermanita que se fue a vivir a Panamá, donde disfruta de las playas y los cuidados de su mamá adoptiva que la ama y la lleva a surfear todos los fines de semana.

Hasta pronto, Laura.

sábado, 10 de julio de 2010

WESTIES EN PISTA - JULIO 2010



Del 01 al 04 de Julio de 2010, se llevaron a cabo tres exposiciones Generales (de estructura y belleza) y la Copa Confraternidad, en el Centro de Exposiciones Costa Salguero, Buenos Aires, Argentina, organizado por la Federación Cinológica Argentina.

En el evento, perros de todas las razas fueron juzgados durante cuatro días por Jueces de varios países, entre ellos, España, Brasil y Alemania.
En esta ocasión, compitieron tres hermosos ejemplares de la raza West Highland White Terrier. Ellos fueron: (499) "Humito Blanco de Walok Welsh", en la categoría de Jóvenes, el cual llegó a la Final del grupo III, de Terriers (ver foto); (241) "Druid's James Bond" y (242) "Alba's Rosa Lyn". A mi entender el más bello fue "Druid's James Bond", pero hay que tener en cuenta que era el de mayor edad, por lo que el manto está más crecido y su masa ósea y muscular más desarrollada, en cambio los otros dos rondaban el año de edad, pero cuando crezcan serán perfectos también.




Observen qué bella imagen la foto en la que se ve cómo los handlers logran atraer la atención de cada uno de los westies en el momento justo, es decir, cuando el Juez los observa y juzga para elegir al mejor.




Fotos: Colaboración de Graciela Tabó. Gracias Grace!!!

viernes, 4 de junio de 2010

viernes, 28 de mayo de 2010

Siempre a tu lado, Hachiko



Excelente film para ver y emocionarse hasta las lágrimas. En este caso se trata de la versión hollywoodense de la historia real de Hachiko,un perro de raza Akita, que nació en 1923, en la ciudad de Odate, Japón. Hachiko se hizo famoso en Japón, debido a su amor incondicional hacia su amo, a quien despedía y esperaba todas las tardes en la estación del tren, cuando regresaba de su trabajo como profesor en la Universidad de Tokio.

Luego de unos años, el profesor fallece en un hospital, tras sufrir un ataque al corazón. Pero su perro, desconociendo lo acontecido a su amo, continuó acudiendo a la estación de tren, día tras día, durante nueve años, hasta que muere de viejito, en 1934.
Ya de por sí, la historia verdadera, como podrán notar, es realmente triste y conmovedora, esa eterna espera de Hachiko,con sus deseos de volver a ver a su amado profesor, esperando en vano.
El comportamiento de Hachiko llamó la atención de los pobladores, antes y después de la muerte del profesor, admirando a la vez su lealtad incondicional. Así, en el mes de abril de 1934, los habitantes de Shibuya contratan a Teru Ando, un famoso escultor japonés, para que realice una estatua en honor a Hachiko. La estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, lugar en el que Hachiko esperaba a su amo. Un año después, el 7 de marzo de 1935, Hachiko fallece al pie de la estatua que se colocó en su honor. Su historia se hizo famosa en todo Japón y trascendió las fronteras: ese perrito fiel que sobrevivió a su dueño, al que buscaba durante casi diez años entre los rostros extraños de los que iban y venían, en la misma estación donde lo vió por ultima vez.



Durante la Segunda Guerra Mundial, todas las estatuas fueron destruidas y su material fundido para ser utilizado en la fabricación de armamento, incluyendo la estatua de Hachiko.También su escultor, Teru Ando, fue asesinado. Pero tras la guerra, nuevamente los pobladores de Shibuya formaron una sociedad y solicitaron al hijo del escultor asesinado que realizara nuevamente la escultura de Hachiko, la que fue inaugurada en 1947.

viernes, 30 de abril de 2010